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Ahora dicen que “entramos en tiempos de trueque de volver a sembrar el huertecillo como única salida para poder llevar algo a la casa”.
Como dicho pronóstico se cumpla nuestros hijos están preparados para el trueque pero no para el huertecillo.
Estos que entran y salen de casa que en ningún momento puedes controlar que tan solo hace treinta años no existían son ahora ingenieros, médicos, farmacéuticos, … camareros, albañiles, camioneros, … manejan mejor que nadie en ordenador, pero han perdido en compás con los ciclos de la naturaleza.
Como van al supermercado y siempre encuentran tomates, todo tipo de frutas y todo tipo de verdura; la gran mayoría sabe que estamos en la primavera, no solo porque lo dice la tele y ha cambiado las temperaturas, también porque la mayoría de ellos tienen alguna alergia a algún tipo de polen, pero desconocen cuando se siembra ni donde se siembra.
No sé cómo llamarle - ¿alergia? – a estos hijos nuestros que teniendo la posibilidad de poder sembrar en un huerto, siempre tienen algo más urgente que hacer y lo de coger la azada en todo este comienzo de la primavera, se van pasando los días y la tierra no se prepara para poder sembrar lo ya criado en las almácigas.
Mi generación no tiene la pedagogía apropiada para embaucar a la gente joven para que en este tiempo en particular vuelvan a encontrarse con la madre tierra. Dicho encuentro – del ser humano - se produjo mucho antes que esperar a encontrase con el nazareno o la virgen por cualquier esquina de nuestro barrio en la Semana Santa o con los tíos vivos de las ferias que llegan y pululan todos nuestros pueblos y ciudades.
Los que tenemos a nuestro alcance un pequeño huerto y de él salen todos los veranos toda la vitualla que se gasta en la casa, se preparan las conservas y se reparte a las amistades, nuestros hijos, todos los años disfrutan – de verdura ecológica alabando en grado sumo el sabor, color, etc. – lo indescriptible mostrando a sus amistades lo que nace en el huerto, pero la azada no está fabricada para ellos.
La preparación de la tierra. La siembra. El riego. El seguimiento en el crecimiento de las plantas y tutorarlas. Arrancar las malas hierbas. El conocer todo lo que nace en el huerto. Conocer que cada planta tiene su tiempo de siembra. La recolección. Conocer todos los pormenores para su conservación de todo lo que produce el huerto.
Son capaces de estar todos los días en el gimnasio hasta que llegan a sudar y no cogen la azada alegando el sudor.
Mi compadre me dice, que retroceda y me acuerde de cuando yo tenía su edad para que sea capaz de comprender la postura de los jóvenes. Aún así, no los entiendo.
Son capaces que parte de su sueldo lo destinen a unos cuantos hobby para ocupar su tiempo libre y el menos costoso y el más rentable que es la siembra del huerto no hay forma que se incorporen.
Imponen que en la casa se tengan los distintos separadores de los embases para que sean reciclados y al menos los míos, aún han dado muestras de sembrar árboles para plantarlos y sobre todo hacerle un seguimiento.
Me llena de pesadumbre que de mi generación a la generación de mis hijos se ha perdido el eslabón de la cadena que ha unido siempre al hombre con la madre tierra. La necesidad de la siembra. Los ciclos del huerto. El conocimiento de las plantas que nuestra generación nos une de una forma especial con la tierra, nuestros jóvenes parece que han encontrado la forma de vivir sin tener las raíces en la tierra.
¿Llegará un día en que se podrá sembrar el huerto por ordenador?.
Cuando le digo esto a mis hijos me contesta: “Todo se andará”.
paco maldonado
País Ciudad Algeciras
Mensaje Enviado el 11-04-2009 a las 16:00
SEMANA SANTA (nueve)
LOS TRES ELEMENTOS.
Copiado de Google
“El primero es el de la Conciencia (mente) , el segundo el de la Naturaleza (cuerpo, materia, energía) , y el tercero es el de la sabiduría (espíritu)”-
He colocado en Google la palabra de LOS TRES ELEMENTOS en base a que el Sábado de Gloria los que asistimos a los oficios de la Iglesia Católica, el acto en sí se divide en tres partes:
Primero se bendice el fuego, en segundo lugar el agua y en tercer se hace alusión al aire y la tierra; que dicho sea de paso que me rectifiquen los entendidos en la materia, si no fuese de dicha forma.
En ese día en Beninar en la puerta de la sacristía se hacía una gran hoguera rodeada de beninerillos embaucados por la atracción del fuego . El sacerdote bendecía aquellas llamas; de ellas encendía el Cirio Pascual y el sacristán repartía las velas de las ánimas para que fuesen encendidas del cirio pascual, que la mayoría de los hombres como pensaban estar en la tribuna, no aceptaban el ofrecimiento del sacristán. En procesión se entraba a la iglesia tan solo iluminada por las velas con sus sombras correspondientes.
La noche más larga de todas que creo que fue la última Semana Santa que se dijo en Latín a principios de los setenta.
Como siempre cada vez que se había que arrodillar, ponerse de pie, sentarse y el cura vuelto de espaldas realizando la mayoría de los rezos en latín (recordando a un cura en especial, que según dijo delante de mí, “Tengo un oído que soy capaz que cuando canto desafinar un carro”), imaginar las pobres mujeres que eran las que seguían la ceremonia con todo su rigor y recogimiento, mientras los hombres, colocados en la tribuna (en la planta superior) con los antebrazos colocados en la barandilla, “pasaban tres pueblos” de seguir las múltiples ocasiones que había que arrodillarse, levantarse y sentarse y más estando el cura de espaldas sin controlarlos. Los hombres estaban más pendientes de que todo aquello terminara cuanto antes, puesto que ya estarían los cazadores en El Reduto con las escopetas preparadas para pegar escopetazos en honor que había resucitado Jesucristo.
Para los jóvenes esa noche era la noche del pronunciamiento de dejar constancia ante la población que habían elegido pareja y por ello dejaban atrás la adolescencia. Se consideraba la etapa anterior de ser tallados para ir a servir a la patria. Como he comentado anteriormente la mayoría de los jóvenes en la noche sembrarían la plaza de ramos de álamo blanco y colocarían ramos de flores a las mozas que cortejaban o pretendían cortejar.
La manifestación ante el pueblo que estaban llenos de testosterona y no dejaba de ser una forma original de realizar una declaración de amor dividida en tres fases.
Primera buscar el ramo de flores más hermoso (durante los días anteriores) que hubiese en el pueblo y colocarlo durante la noche; la segunda fase permanecer en la calle para ver cómo reaccionaba su amada al abrir la ventana y encontrarse ante aquel detalle inesperado y la última fase (no se la razón de utilizar en Beninar la expresión que cuando dos estaban enamorados ambos en sus rostros se reflejaba algo especial que equivalía) a poner cara de cordero degollado. También se utilizaba la frase: “Se les cae la baba”.
Pero al tema (que aquellos alpujarreños tomasen conciencia de los tres elementos) el significado de aquella noche de luna llena en Beninar cuando se daba por finalizada la Semana Santa y todos los benineros estaban “en Gracia de Dios”, puesto que tiempo tuvieron y empeño pusieron (los seminaristas y los frailes llegados de Loja) para que al menos una vez al año se reconciliaran el mayor número de paisanos con el Dios de su creencia, Jesucristo.
Los de mi generación hemos pasado de las misas del Latín al Castellano y a que los tres elementos (fuego, agua y aire), el fuego se encendía en la puerta de la sacristía, el agua bendita por más que se empeñase el cura con el guisopo jamás nos llegaba a la tribuna donde estábamos los hombres, ¿y el aire?. Pues no me acuerdo en que momento aparecía en la ceremonia el aire en el Sábado de Gloria en Beninar.
En el párrafo anterior nos hemos quedado los beninaros, puesto que en la primera referencia que he colocado de Google, yo al menos no la entiendo y en la siguiente, haber quien tiene (…) de entenderla:
En Google, Frikipedia está puesto que ahora los tres elementos se llaman:
Unununium, Ununbium y Ununnulium.
Termino la Semana Santa que ya las benineras se están organizando para ver de que casa saldrán los roscos de San arcos.
paco maldonado
País Ciudad Algeciras
Mensaje Enviado el 09-04-2009 a las 14:42
SEMANA SANTA (ocho)
SI NO SE MAMA NO SE ENTIENDE.
No da caña la TV de Andalucía sobre el Jueves Santo, el de la madrugá en Sevilla.
Mi compadre insiste año tras año que tiene una casa en Sevilla y que no entiende la razón que no le acompañe a vivir ese día tan especial, en la ciudad que lleva muchas semanas a lo largo del año preparándose para ese día y yo le contesto:
- Lo siento compadre, pero me sentiré un guiri con la cámara de fotos de un lado para otro.
Mi compadre insiste que seré contagiado por la emoción y por las lágrimas, por ver como desde que se empieza a andar (ya dejada la teta materna), los niños sevillanos comienzan a mamar las emociones del Cristo o la Virgen de su barrio, desde limpiando la plata a ayudar a los ancianos para que no tropiecen al estar la capilla manga por hombro. Después salen con sus capirotes, buscan a sus familiares en cada esquina y confirman que ya son mayores y aguantan puestos que dichos mocosos se han propuesto terminar el recorrido. Después todos los años van colocando una raya en algún lugar determinado para ir midiendo su altura año tras año hasta que llegan a poder colocarse debajo del trono para elevarlo, mecer dicha imagen que se pasee por las calles y ya no tener lágrimas cuando a su imagen la devuelven a la capilla. Y así generación tras generación, comiendo la eterna torrija preparadas con miel que son las más ricas.
Ni compadre no entiende que con las descripciones que me hace, provoca en mí la misma sensación que a un ex alcohólico le están describiendo el color, el sabor, como se estremecen las pupilas gustativas al entrar la bocanada a la boca, (etc. etc. etc.) del vino que se están bebiendo los demás.
Mi compadre se marcha dejándome con los dientes largos y yo prefiero ir a la iglesia de mi barrio y estar todo el tiempo con los ojos cerrados durante la ceremonia, pensando que en éste día en Beninar.
En el sitio donde estaba la Virgen de Fátima (en la iglesia de Beninar) se colocaban unas sábanas, se ponían unos pedestales, en el centro se colocaba el sagrario del pelícano dando de comer a sus polluelos con la puerta abierta (el que decían que se había construido con todo el oro que tenía la familia de Facundo y familiares después de terminar la guerra como acción de gracias) se preparaba un altar con las mejores flores y plantas recorriendo casa por casa para seleccionarlas las que en aquellos momentos florecían en el pueblo (trompetas, cilindros, piristras, … y sobre todo las plantas aromáticas, el tomillo, romero, la albahaca, …); se estrenaban las velas de cera de abeja; el monaguillo encendía en la puerta de la sacristía los carbones en el incensario y una vez al rojo vivo, el cura le ponía una cucharadita de incienso.
Lo que nunca entendí fue la razón de tapar todas las imágenes que había en la iglesia con un trapo color púrpura los tres días de pasión. Los santos eran los únicos benineros (para mí siempre consideré como castigo) que se les negaba ver todo lo que ocurría en la iglesia en esos tres días.
Ya casi de madrugada, mientras las personas mayores, velaban adormiladas el Santísimo, los beninerillos se colocaban camuflados detrás de las sillas disfrutando al ir amarrando los flecos de los mantones de cada vieja, bien a las sillas o unos con otros. Terminada la fechoría nos sentábamos en el arca donde se guardaban las velas de las ánimas a esperar que una de ellas se despertase, se pusiese de pie y arrastrase con ello sillas y mantones de sus compañeras.
Todo eso y mucho más, representaba para los beninerillos el Jueves Santo en la Iglesia de Beninar, la que derribaron unas máquinas.
paco maldonado
País Ciudad Algeciras
Mensaje Enviado el 06-04-2009 a las 17:27
SEMANA SANTA (siete)
DOMINGO DE RAMOS.
En Beninar no todas las procesiones se celebraban a medio día, en este caso el Domingo de Ramos se celebraba a plena luz del día, a las doce de la mañana para que principalmente los-as jóvenes luciesen una nueva vestimenta.
El dicho popular decía:
“El Domingo de Ramos, quien no estrena algo, se le caen las manos.”
En mi casa dicha tradición se suele conservar y cuando no hay para más, al menos algunos calcetines se han guardado para la ocasión.
La puerta de la iglesia se convertía en una concurrencia de caras de asombrados-as, donde propios y extraños no acertaban a colocar sus ojos de asombro en cada detalle del vecino-na que has visto horas antes, “vestido de trapillo”, como se solía decir en Beninar.
Todos los beninaros-as habían cambiado las albarcas por unos zapatos, el sombrero de paja o la bilbaína dejaban ver el estado de la cabellera de cada cual, pero sobre todo la mata de pelo de las mujeres o el moño de las abuelas; los pantalones arremangados por debajo de la rodilla de haber estado en un estado permanente o bien regando o cruzando el río y sobre todo en aquella ocasión todos estaban luciendo la mejor ropa que en aquellos momentos tenían. Dicha ropa volvería a salir del armario (perdón all arca) el día del Corpus.
En aquella procesión al sacristán se le daba vacaciones al no tener que repartir las velas que estaban guardadas en un baúl que había debajo de las escaleras. A los benineros-ras se les daba una ramita de romero bendecido para que lo portasen en toda la procesión.
La ramita de romero se guardaba en la casa por si en algún momento del año había que quemarla y pronunciar las siguientes palabras:
“El que quema romero espanta lo malo para que vuelva lo bueno”.
En aquél día ya había terminado la cuaresma, había que mostrar cara de alegría, que en cierto modo era un respiro, puesto que nos quedaba el tramo final, el más duro, el de la pasión.
paco maldonado
País Ciudad Algeciras
Mensaje Enviado el 01-04-2009 a las 15:34
SEMANA SANTA (seis).
DESCONCIERTO GENERAL.
Año tras año los jóvenes cuando terminaba la misa del Sábado de Resurrección, desde la una de la mañana hasta amanecer (después que los cazadores tirasen en el “Reduto” todos los tiros de escopeta que creían oportuno) se pasaban la noche entera formando una calle con ramas de álamo blanco, que existían en el camino de la Fuente del Murallón y además lo más llamativo del todo era EL HUERTO DEL HORTELANO. Dicho huerto estaba guardado por una especie de espantapájaros, que era donde se concentraban los beninerillos para ejercer todos sus puntos de vista.
En aquel huerto estaba plantada la mejor lechuga, la mejor mata de haba, ... la selección de todo lo mejor de la vega de Beninar.
Todos los interesados permanecían en la plaza hasta que una persona decía una palabra especial (que no recuerdo) y cada cual trincaba las ramas que podía y salía corriendo con dirección a su casa para que fuesen la comida de los animales del corral.
En dicha calle creada con ramas de álamo blanco dentro de la plaza se producía el encuentro del Niño Jesús (en Beninar no teníamos una imagen grande de Jesús, de santos varones solo teníamos a San Marcos y a San José y por ello, se “sacaba en la procesión lo que teníamos”) con la Inmaculada vestida con un manto negro que al producirse el encuentro con su hijo alguien pegaba un jalón y el manto de la Virgen se convertía en blanco. El aplauso era generalizado.
El momento cumbre del encuentro era cuando de los cuatro portadores de los santos, los dos de delante se ponían de rodillas (cuando a los benineros se les ponían los bellos como escarpias) y al incorporarse es cuando comenzaba la procesión de madre e hijo por el recorrido oficial de todas las procesiones, C/ la Iglesia, C/ Real, C/ La Plaza, La Plaza y finalmente la iglesia y en ese momento oficialmente terminaba la Semana Santa.
Fue la procesión donde menos respeto de todas las procesiones habidas en el pueblo (los comentarios y los murmullos se consideraban una señal de mala educación o no tener respeto al acto en sí) ya que el comentario general fue la ocurrencia de los jóvenes esa noche al cambiar de posición todas las macetas que había en Beninar colocándolas en los sitios más inverisímiles, en las rejas de las que jamás a nadie del pueblo se le pasaría por la imaginación que apareciese una maceta. Viudas-os, solteras-os, guapas-os, feas-os tuertas-os o jorobadas-os. (1).
Los de la fechoría para nada se prestaron en ayudar en ese mismo día a que cada vecina volviese a recuperar su maceta, es más en corrillos se ponían las manos en el estómago partiéndose de risa en las mismas narices de todas aquellas pobres mujeres portando sus macetas.
Terminaba la Semana de Pasión que era cuando todas-os, se habían confesado (acudían curas de fuera del pueblo para facilitar que todos los benineros-as se confesasen al menos una vez al año) y aquellas mujeres no les quedaba otro remedio que demostrar cara de resignación (pensando que aquello era un añadido más de la penitencia impuesta por su confesor) y dar las vueltas que fuese necesario dar al pueblo hasta que sus macetas volviesen a ocupar el lugar primitivo de donde salieron.
Es de suponer que como en Beninar no había en aquellos tiempos escaleras portátiles, los jóvenes recurriesen a algún mulo o burra para poder encaramarse para llegar hasta el lugar donde estaban las macetas.
Lo que más fresco recuerdo de aquella Semana Santa es la cara de resignación de aquellas mujeres pidiendo con la boca cerrada y apretando los dientes a San Roque Bendito, que dominasen la situación para no caer en el insulto, es decir en el pecado y estar todo el año viviendo en pecado mortal.
(1) Las terminaciones (as), (os), es como consecuencia de tener aprendida la lección de la ministra de competencia en el tema de LA PARIDAD, para que nadie se sienta ofendido.
paco maldonado
País Ciudad Algeciras
Mensaje Enviado el 26-03-2009 a las 21:18
SEMANA SANTA (cinco).
Creo que no fe acertado que el cura de aquellos tiempos aplicase a mediados de los sesenta y precisamente en aquella Semana Santa lo establecido por el Baticano II .
Hasta aquel momento las misas las decía el cura de espaldas a la feligresía y en todo su desarrollo el cura decía sus correspondientes letanías en latín y los allí congregados respondían en un latín alpujarreño, pero al fin las oraciones el que las escuchaba sabía perfectamente “aquel dialecto del latín”. Tanto el cura como los files, tenían calculado más o menos cuanto duraba una misa o unos oficios en la Semana Santa. De los de antes de las letanías de toda la vida.
Como en dicha semana es tiempo de penitencia, el cura supuso, que sería en mejor momento del cambio del latín al castellano.
El cura se prepara su guión, se llena de paciencia y antes de comenzar la misa da las correspondientes explicaciones.
Pronto el sacerdote se da cuenta que unos-as, intentan deletrear lo que él va diciendo en castellano, pero otras-os, seguían contestando en latín, es decir que tanto el cura como los monaguillos lo que perciben es un murmullo y mirándose las unas-os a las otras-os, sin saber claramente quien estaba contestando correctamente.
Por supuesto que al ver el cura que se están dando codazos las unas a las otras, detiene el acto y mueve el personal de su sitio y a un grupo le dicen que contesten con la boca cerrada mientras que al otro grupo le dicen que contesten palabra por palabra tal y como él las va diciendo. Por supuesto que nuestro pueblo por no ser menos también tenía no solo una anciana sorda, en Beninar era un puñado que no se enteraba de nada y no hacían más que preguntar.
Pronto se da cuenta el cura que debe dejar para otra ocasión el corregir la pronunciación de las eses y de las zetas puesto que aquel acto se sabía que se había empezado a una determinada hora pero tal y como iba trascurriendo, la mayoría de las viejas ya habían abandonado la traducción del latín al castellano, se habían sentado y estaban dando su cabezadita.
El cura saca la conclusión que es mejor formar grupos de catequesis, donde las más espabiladas den clases particulares a las que le costaba trabajo aprender de nuevo el Padre Nuestro, el Credo, el Yo Pecador, etc. Por supuesto que en todos los grupos que asisten a clase siempre existe un pequeño grupo que les cuesta más trabajo que a otros y a base de codazos de unas a las otras, poco a poco las que continúan contestando en latín lo van haciendo cada vez más en silencio y el cura por fin sale satisfecho del nivel de aprendizaje de su feligresía y por supuesto que felicita al preparador de formadoras que era el acolito, que a su vez había formado el cura.
Sería toda una joya tener una grabación de aquella última Semana Santa cuando el cura de espaldas a la gente se pasaba casi toda la ceremonia entonando en latín y los benineros-ras, respondiendo en dicho idioma.
paco maldonado
País Ciudad Algeciras
Mensaje Enviado el 22-03-2009 a las 21:10
SEMANA SANTA DE BENINAR. (cuatro).
Puede que fuese en el 1958 cuando llega Juanito del puente de Barcelona diciendo que había aprendido a fabricar unas cajas de donde salían conversaciones y música.
En este sentido creo que Beninar es una adelantada dentro de La Alpujarra, no tengo datos concretos, pero por poner un ejemplo en Ugijar, o en Polopos, no creo que en aquellos tiempos tuviesen en esos mismos años un paisano como el nuestro, que vendía la radio y garantizaba casi de por vida su mantenimiento. Creo que en cualquier pueblo de La Alpujarra, ir a comprarse una radio, se tendría que ir a comprarla a Almería o a Granada y no precisamente con la garantía que daba nuestro paisano.
En poco tiempo ya existen suficientes radios en el pueblo para poner nervioso al cura sobre todo en tiempos de cuaresma y ya el colmo en Semana Santa. El cura desde el púlpito sentencia, que como en la Semana Santa durante ese tiempo no estén todas las radios del pueblo desenchufadas y sean cubiertos por un trapo negro se corre el riesgo de la concentración y recogimiento y sobre todo tienen que desaparecer dar voces o hablar alto tanto en las calles como en cada casa. El cura termina diciendo: “Si cuando desaparece un ser querido cubrir con un trapo negro a dicho aparato que tiene más de demonio que de santo, cuando se muere nuestro señor, imaginar cómo tenéis que actuar”.
La verdad, es que tengo datos que cuando las mujeres iban a todos los actos litúrgicos de esos días y se quedaban los hombres solos en casa, levantaban el trapo, pegaban un oído a la radio y la otra a las lamentaciones de las bisagras de la puerta y por lo menos eliminaban el mono de las noticias que ocurrían en el mundo.
Dicha costumbre de ocultar tanto la televisión como la radio ha llegado en algunas casas benineras (es de suponer en toda La Alpujarra) hasta el inicio del siglo XXI.
Casi todos los curas que han pasado por el pueblo, todos han coincidido que tanto la radio como la televisión han tenido más programas endemoniados que de los otros.
paco maldonado
País Ciudad Algeciras
Mensaje Enviado el 21-03-2009 a las 18:13
SEMANA SANTA EN BENINAR. (tres).
La Semana Santa en Beninar en los años cincuenta que hacía escaso tiempo donde en la memoria de todos nuestros paisanos estaba el dato que terminaban de pasar en todo el siglo XX por el año fatídico definido como el año la hambre, ya los benineros comenzaban lentamente a recuperarse al menos en alimentación primaria, pero no del alimento divino que durante mucho tiempo, fue escaso e incluso cuando se acercaban los-as creyentes a recibirlo, un porcentaje muy elevado estaban en la eterna duda si merecerlo por los pecados cometidos.
En la memoria de todos los feligreses estaba aquellas paisanas que el cura les había negado la ostia, cuando estas benineras se acercaron a comulgar.
Las mujeres ya casadas acudían a todos los actos litúrgicos con pañuelo negro en la cabeza y un mantón de lana con olor a alcanfor.
Aparece la Señorita Salud que acude a misa cubriendo su cabeza con un precioso pañuelo fabricado todo de encaje, que en los días de pasión es negro y en la resurrección es blanco. La aparición de aquella forma de vestir es toda una revolución en la coquetería femenina.
¿¡Las mujeres podían lucir su mata de pelo!?.
Las mujeres casadas incluidas las recién casadas que tanto en su trabajo cotidiano como cuando iban a la iglesia cubrían sus cabellos con dicho pañuelo negro, al ver cómo iba vestida aquella señorita que llegaba a Beninar vestida a estilo capital, todas aquellas mujeres que se consideraban jóvenes, van llegando a la iglesia por aquel tiempo sin el mantón negro tipo manta (que seguían poniéndose las viejas), se han colocado una rebeca, se han puesto un velo de encaje en su cabeza y han logrado que los hombres del pueblo vuelvan la cabeza cuando ellas pasaban por delante de ellos.
Los hombres que siempre estaban en todas las celebraciones religiosas en la tribuna, un piso por encima de donde estaban las mujeres, se miran unos a otros para darse alguna explicación, que de las mujeres ya no sale únicamente el olor a alcanfor. A los hombres, hasta sus narices llega que las mujeres se perfuman.
Por primera vez en la iglesia de Beninar se huele a jazmín, rosas, la banda, … Mejor dicho por primera vez la mujer huele a una determinada fragancia.
Ya el colmo de la revolución en la forma de vestir de las benineras fue cuando acudían a misa con medias de cristal. Las mujeres que se consideraban viejas siguen utilizando medias de lana negras que para que no se les bajase, debajo de las rodillas se colocaban un elástico.
Toda aquella revolución en la forma de vestir, el cura no podía decir que era pecaminosa al incitar a los hombres al pecado, puesto que la precursora de toda aquella revolución femenina en la forma de vestirse era precisamente la mujer más beata de Beninar la Señorita Salud.
Continuará
paco maldonado
País Ciudad Algeciras
Mensaje Enviado el 20-03-2009 a las 17:11
SEMANA SANTA EN BENINAR (dos).
LA SEMANA SANTA EN BENINAR Y EN LOS PUEBLOS MÁS CERCANOS:
La poesía que aparece a continuación aparece en el foro de Beninar escrita por uno de Turón, si mal no recuerdo el autor escribe con el nombre de Montoro:
En Darrical no hay reloj / ni en Locainena hay plaza / ni juez ni gobernador / Pueblos de esparto y de maza / que a pedradas matan a Dios.
Recuerdo que desde comienzos de siglo XX, Beninar, Hirmes, Darrical y Locainena, tienen un solo cura y un solo médico que vivían en Beninar. A las dos personalidades había que abisales que en un momento dado acudiesen desde Beninar al pueblo en apuros. Lo que yo recuerdo, es que tanto el cura como el médico no tenían medios de transporte y la familia de doña Encarna la mujer de don Salvador el maestro habían puesto una burra a disposición de ellos para poder desplazarse.
En el 1960, nuestro pueblo, el de Darrical y Locainena, no sé el motivo por el que la Diócesis de Granada se los pasa a la Diócesis de Almería. Este dato es de suma importancia puesto que tanto los libros donde se anotaban los nacimientos como las defunciones, hasta esa fecha los tenemos que localizar en Granada y no en Almería.
Se marcha don Francisco a Granada y llega a nuestro pueblo don Antonio del seminario de Almería.
La Iglesia vende la “casa que tenía en propiedad a Pepe y Martirio de profesión pastor y don Antonio se instala en un trozo de casa que cede la Señorita Araceli a la iglesia”.
Recuerdo que cada vez que se terminaba de rellenar un libro, el responsable de dichos asentamientos tenía que copiar dicho libro literalmente y mandarlo al archivo de la diócesis quedando el original en la iglesia de Beninar.
Terminadas dichas aclaraciones retomo parte del contenido de la poesía antes mencionada puesto que, solo acudían seminaristas de Loja desde esa misma fecha 1960 hasta el 1975 aproximadamente tan solo a Beninar, no a los pueblos cercanos.
La iglesia de aquellos tiempos organiza las celebraciones de la Semana Santa para Beninar y acuden a los pueblos cercanos a decir misa los días importantes, a aquellas horas que en cierta medida son marcadas por las horas disponibles en nuestro pueblo. Pongo un ejemplo: La misa que marca la Semana Santa es la que se empieza la noche del sábado y se termina en la madrugada del Domingo de Resurrección. Pues bien, esa misa especial siempre se celebraba en Beninar en esa hora especial.
Nuestro pueblo tanto para la Diócesis de Granada como la de Almería, fue tratado de forma especial con diferencia de todos los pueblos cercanos. Las medidas antipopulares que llegan a tomar los curas de nuestro pueblo, - sin ninguna duda por sentirse el cura el tutor o protector de sus feligreses, rayando el paternalismo, - jamás se les ocurrió tomar en los pueblos cercanos de Hirmes, Darrical y Locainena.
Los curas acudían a los pueblos cercanos justo el momento de los actos religiosos, - terminados estos volvían a Beninar a vivir - y allí dejaba a sus parroquianos solos para que hiciesen lo que creyesen oportuno.
Nota: Prometo hacer los siguientes relatos más cortos.
Continuará
paco maldonado
País Ciudad Algeciras
Mensaje Enviado el 19-03-2009 a las 23:14
SEMANA SANTA EN BENINAR. (uno).
Creo que la Semana Santa en Beninar se puede dividir una serie de etapas:
- La de antes de llegar los seminaristas del seminario de Loja, si mal no recuerdo de la orden de Los Claretianos.
- La época donde llegan los seminaristas a convivir toda una semana con la juventud de Beninar.
- La Semana Santa de los últimos tiempos en que dejaron de llegar los seminaristas claretianos, al no haber juventud en Beninar.
- La Semana Santa que marca la iglesia tradicional y al que va marcando en aquellos tiempos en un principio la radio y después la televisión.
- La Semana Santa que el cura de Beninar tiene que explicar a sus feligreses que nace otro nuevo concepto de entender los principios de la Iglesia Católica del Concilio Baticano II.
- La nueva versión de cómo tiene que actuar la iglesia que llevan al pueblo los jóvenes que están estudiando fuera.
- La Semana Santa que viven en la actualidad los benineros fuera de Beninar.
- La última es una propuesta de continuar con lo ya emprendido por la ASOCIACIÓN HIJOS DE BENINAR de crear una cofradía.
Otra Semana santa es todo lo lúdico donde los jóvenes demostraban el importante papel que desempeñaban dentro de la sociedad beninera, con la culminación de convertir la plaza del pueblo la madrugada del domingo de resurrección en todo un jardín para que se encontrasen el Resucitado con su madre.
Continuará.