La provincia de Almería, a causa de la benignidad de su clima, ha experimentado, por una parte, un espectacular desarrollo turístico, plasmado en grandes complejos en la costa, y por otra, la implantación de una intensiva agricultura de primor de alta rentabilidad, en invernaderos, concentrada primordialmente en unas 16.000 hectáreas en el Campo de Dalías.
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Este desarrollo, condujo a la sobreexplotación de los recursos de agua subterránea, llegando, en la zona costera, a un alto grado de salinización por intrusión marina.
La presa de Benínar surge para dar respuesta a estas necesidades. Cumple, así. una doble función:
- Abastecimiento a la ciudad de Almería (15 hm3 /año)
- Riego de parte de los cultivos del Campo de Dalías.
PROBLEMÁTICA:
Los terrenos donde se asienta la presa, y los del embalse, configuran una de las zonas más complejas, geológicamente, de la Península Ibérica.
Inicialmente se estudió la viabilidad de una presa de hormigón emplazada en el principio del cañón de Benínar. La alta permeabilidad de estos terrenos hizo desistir de esta solución, desplazando la ubicación de la presa hacia aguas arriba, donde el terreno se presentaba mucho más impermeable, y cambiando la tipología de la presa a una de materiales sueltos.
No obstante, la impermeabilidad de los terrenos del vaso del embalse, garantizada por la presencia de filitas de diversa potencia, en el manto superior (Álcazar), se ve amenazada en zonas localizadas donde están ausentes (dolinas). Esto obligó a la realización de tratamientos de impermeabilización, fundamentalmente por tapizado con launas.
Cualquier filtración a través de las filitas afecta a las calizas subyacentes, muy permeables. En definitiva, el embalse de Benínar es un embalse colgado, con un nivel freático situado a unos 110 m. por debajo de la cimentación de la presa.
GEOLOGÍA:
La complejidad de esta zona se debe a la estructura en los mantos de corrimiento, ocasionada por la superposición de la formación Alpujárride, alóctona, sobre la Nevado-Filábride.
Esta formación está configurada por los mantos de corrimiento denominados, en orden ascendente, Lújar y Alcázar. Su tipología la constituyen micaesquistos grafitosos, cuarcitas, micacitas y anfibolitas.
Los mantos de corriente están compuestos por un potente paquete de calizas y dolomías que descansan sobre otro estrato de cuarcitas y filitas.
Numerosos accidentes complican esta geología, siendo el más importante la falla de Benínar, que cruza el estribo izquierdo.
Dentro del embalse se encuentra la formación "Peña de la Jaca", donde los yesos masivos y solubles son los causantes de importantes filtraciones remanentes, que van disminuyendo con el paso del tiempo.
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